viernes, 28 de enero de 2011

Di mi nombre

Di mi nombre sobre tu pecho,
Con la dulzura de un beso,
Sobre tu aroma sublime con
Mi mente sobre tu cuerpo.

Di mi nombre con puño de oro,
Sobre tu coloquio hermoso,
Son la esencia de tu persona;
Por esa vez, di mi nombre.

Di mi nombre con la alegría de tu corazón,
Con el pulso de tus latidos,
Sobre mi imaginación;
El amor es tuyo.

Di mi nombre y sobre el mío recita
El tuyo,
Grávalo en tus venas con tinta
Sangre,
Colócame en el espanto de tu ensueño,
Y abrígame con tu cuerpo.

Di mi nombre sobre tu amor,
Porque sólo así sabrás
Que te estoy amando,
Y con la palabra en mi boca,
Diré tu nombre sobre mi cama.

Di mi nombre hermoso amor,
Con la presencia de nuestros labios
Sobre nosotros,
Coloquemos la salida del amor
En nuestros pechos y diremos
Juntos a la par del corazón andante.

Di mi nombre con al esperanza,
Con unas gotas de tus ojos la sal;
Diré tu nombre de nuevo, los dos
Juntos en cuerpo y alma
Para morirnos en la eternidad
De nuestros recuerdos.

Jorge Breton – 27 de abril del 2008

jueves, 13 de enero de 2011

Gastar...

¿Quién dijo yo?

Me preguntaba en cuantas cosas gastamos cuando salimos a la calle. Es difícil imaginar la infinidad de cosas en las que uno gasta. Incluso se gasta más cuando decidimos ir a comprar “sólo lo necesario”. Es fácil identificar cuando en algún momento de nuestra vida hemos tenido el poder de ahorrar pero derrochamos a diestra y siniestra.
No concluyo que así sea siempre. En ocasiones hay personas que saben ahorrar, guardar el dinero. No gastarlo… y en cuanto a los demás.
La oportunidad es variable. Entonces ¿Cuándo saber ahorrar? ¿Cuándo es un derroche? Poco entenderemos y sin embargo es una situación genéticamente heredable.

De los antepasados, la gente que vivía en esos tiempos, donde luz eléctrica a aun no existía ¿En qué gastaban? No había tantas cosas como ahora y sin gastar mucho si era necesario. No iban a la tienda por shampoo o cremas para peinar. Ni antojos o algo para cenar. Era simple la vida. Sin gastos. No había que meterle crédito al celular. Se guardaban ese derecho o privilegio.
Entonces ¿Por qué nosotros si? Gastar en todo: para esto, para aquello, para la fiesta y demás cosas. Es algo que antes no se hacía y que la mercadotecnia nos ha aplicado y me incluyo. También lo hago. Es fácil. Sólo gastar.

martes, 11 de enero de 2011

Una sonrisa.

Esta tarde, rumbo a divertirme en compañía de mi hermano, nos topamos con un personaje que se subió en el camión en el cual tomamos. Era un hombre disfrasado de payaso, quien con su fachada asusto a algunos. Comenzo saludándonos y hablar sobre una rutina que ya traía ensayada él. Me percate que algunas personas no lo tomaron en cuenta, lo ignoraron al ver que seria un "charlatán" mas que lo único que quería era dinero.

En mi particular asombro, el payaso logro sacarme una risa pues entre todas sus ocurrencias logro por un rato que algunos de los pasajeros (incluyendome), soltaran un risa por su forma de hablar tan peculiar. Nos hizo olvidarnos de nuestro agetreo y agobiantes problemas, pues entre su monologo y con carisma nos pidió una cooperación. La verdad ni como negarle una "moneda" como el decía: Me había arrancado una sonrisa.

Ultimo Libro que Lei

Ultimo Libro que Lei
Inferno // Dan Brown

Los que gustan de seguir la Bretonimia