viernes, 12 de marzo de 2010

El mito de la chica.

Antes de ir a dormir, la madre de Colin le contaba muchas historias, tantas que podía imaginárselas desbordando por las orillas de su cama. Aunque hubo una en especial que lo tuvo siempre pensando en ella, incluso cuando cumplió veinte años se la conto a un sobrino.
-¿Quieres que te cuente alguna historia?
Le incitó Colin cuando esa mañana le había dicho a su hermana que lo llevaría a la escuela. El niño lo negó con su cabeza, las nuevas generaciones y su tecnología habían desechado ya la imaginación, fuera a menos que se relacionara con las computadoras y productos novedosos en informática.
Colin pensó que tal vez ese cuento quedaría en memoria de su muerta madre y en la de él. Pero cuando un sábado, tras cancelarle la única cita de noche que iba a sostener, prefirió quedarse en casa que salir a caminar y buscar que hacer, y tuvo una mejor idea.
-No, es algo tonto.
Se dijo cuando se encontró con el teclado del computador en frente y miro la hoja del programa de Word.
-¿Cómo rayos lo hare, nunca he escrito, en verdad que es una locura.
Y se levantó dejando la computadora prendida, se escabulló hasta la cocina y prefiero tomar café mientras veía en la venta el pasar de los carros, pero pensó en lo diminutos que se veían las calles desde un veintavo piso, en olor de cuero de la sala, en el café y la magia lo invadió. Regresó a la computadora y con café en mano su imaginación se desbordó como cuando imaginaba las historias en su cama.
Para el lunes se la dio a su hermana y pidió que la guardara, ella con curiosidad la aceptó y cuando la noche cayó, la tomó para leerla, nunca pensó que su hermano pudiera haber escrito algo así aunque por mas que trato de comprender la narración con la similitud de sus conversaciones cotidianas nunca entró en cuenta, así que prefirió preguntarle que si la historia era de él o seria una copia de algún texto. Más fue el asombro cuando descubrió la nueva decisión de su hermano.
-Pues si Lesley, quiero ser escritor y un buen cuentista, nada me daría mejor placer que contarle a los niños historias.
Le argumentaba mientras caminaba de un lado a otro en la sala, con una libreta de notas en mano y su mirada en otro mundo.
-¿Es que? Me agarras de sorpresa y… además nadie lee en estos tiempos ¿Cómo te mantendrás?
Dijo Lesley un poco nerviosa y asustada, pensaba que Colin había perdido la razón.
-Nunca dije que dejaría el trabajo, la empresa me ha dado trabajo de medio tiempo y será bueno, podre dedicarle espacio a escribir.
Y se volvió para sonreírle. Al principio no le pareció buena idea a Lesley, pero después se le hizo normal, no era casado, nunca lo hizo y pues necesitaba con que entretenerse además de jugar con su sobrino Jerry. Pero todo paso, su hermana lo apoyó y al poco tiempo tenia ya un libro de cuentos con treinta ejemplos, todos con reflexión y la importancia de la lectura y el aprendizaje de ello, aunque no todo pinto bien, con la editorial que comenzó a publicar sus cuentos en una revista de circulación nacional que ellos tenían, comenzaron a recibir buenos comentarios, pero en especial de uno; Colin se había dado espacio de meter el cuento que le había dado a guardar a su hermana y al parecer no fue el que mas agraviado, pues los comentarios que llegaron, incitaba a la juventud a leer sobre la magia, los poderes sobrenaturales y la fuerza de otro seres de luz, eso llenó a su comunidad para empezar de muchos reclamos y lo que causó que Colin no trabajara en la editorial un buen tiempo. Extrañamente dejó de escribir, su hermana no lo observó deprimirse, era normal, una mal critica, pensó que cambiarle el giro al cuento, pero nunca quedo conforme, nunca pensó que el cuento que mas sueños fantasioso le dio, ahora era un mala influencia para miles de padres preocupados por la educación literaria de sus hijos, pero todo esfuerzo que hizo por recuperar su control fue en vano, nunca lo logró, triste y desecho miraba de nuevo por esa venta, la que meses antes le había inspirado ese gran deseo de escribir el cuento, pero tuvo otra extraña idea. Corrió hacer las maletas, empacó como para irse y nunca volver, antes pasó a casa de su hermana y le explicó lo que haría, Lesley entendió que estaba loco, que al fin había llegado a su locura extrema.
Se marchó al pueblo donde terminaba el cuento, donde la historia de la niña diosa, que fue crida como mortal vivía, se fue en busca de ella y mientras Lesley lo miraba partir por la ventana, Jerry se acercó y le peguntó:
-¿El tío Colín no volverá mami?
Su madre se volvió para mirarle y le dijo con lágrimas en los ojos:
-El tío Colín se fue para jamás volver.

martes, 9 de marzo de 2010

...y la vida es.

En ocasiones la sensibilidad para apresiar las cosas, suele ser luna en algunas personas. ¿Cómo lograr ejercitar este sentimiento de aprecio y empatia?.. Hablabamos de que a veces debemos vivir lo que el otro pasa para poder entender lo que le embarga; pero si a este caso le unimos que tenemos una pequeña apatía y un egocentrismo que no nos deja ver mas allá de nuestra narices. No sabemos lo que tenemos hasta que se pierde o se va.

Es por eso que la vida trae consigo un reto muy grande, que mas que aprender a ser parte de ella, nos demuestra que todo lo que hacemos nos tiene que costar.
El esfuerzo nos lleva al triunfo y la mayoría de las veces el éxito se basa en insistir. Entonces, ¿Dónde queda la paciencia y el entusiasmo? esa es la sal y la pimienta del juego, en la vida no solamente se aprende a reír y a llorar. En esta vida se lleva el gran triunfo y la alegría de saber vivir.
Nada es en vano, todo tiene una consecuencia y si de nuestros errores aprendemos que mas da si las cosas no salen como uno quiere; total, al final del caso la vida es sólo una y las ganas de vivirla serán siempre, porque no hay gente que diga que su vida, se acaba mañana.

viernes, 5 de marzo de 2010

Ensayo de la Sociedad

Los Homosexuales y los "Normales"

El país vive una nueva era en la que las bodas homosexuales están legalmente permitidas. Y si lo recalco es que a algunos les causa un miedo y una indignación ante dicho acto porque consideran, que estas personas no tienen los mismo derechos que los demás.
El echo de que sean homosexuales no les quita ni les da mas privilegios, son personas moralmente iguales y con el único fin de tener tendencias diferentes a la de los heterosexuales. Por eso he oído algunos comentarios en los que no deberían permitirles casarse y mucho menos el proceso de adoptar un hijo.

Ellos como las personas que se dicen ser "normales" tienen el mismo derecho de adoptar porque lo único que les diferencia es su preferencia sexual; y mantienen ante la ley el mismo derecho y posibilidad de criar a un hijo con los valores, creencias e ideología que la cultura permite. No seria nada especial. Nada cambiara si un niño es adoptada por una pareja homosexual. Si creen que el chico crecerá confundido y en un ambiente familiar in-sano; no sera así. Serán los "Normales" los que se encargaran en darle al chico esa discriminación, ese ambiente tan malo que dicen que tendrá, porque serán ellos quien lo señalen y le darán la importancia que no debería tener ante tal acto.
Es por eso que si los heterosexuales no aceptan que se les den los mismos derechos, caerán una serie de contra puntas que después no puedan revertir. Ellos también tienen derecho y no se les debe de discriminar.

jueves, 4 de marzo de 2010

Una noche mas...

Historias de amor. Palabras de aliento, ¿Quién dijo que todo acaba en un beso o una despedida? El tiempo no es la verdad ni la inocencia de ser uno mas. Quedarte en silencio y perderte en la soledad, suele ser una alternativa sonora mas no la verdadera. El corazón gruñe y deja salir al amor, pero nunca deja de ser uno mismo.

El amor no dejara ni pasara desapersivido. Nunca tardara en caminar junto al mar, ni dejara de ser el atardecer. el amor y las noches de ensueño, parecen de papel mojado. En un mundo contado a la perfección; nunca es posible ser feliz del todo. Piensa en mi, tal vez mañana vuelva, una noche mas.

Ultimo Libro que Lei

Ultimo Libro que Lei
Inferno // Dan Brown

Los que gustan de seguir la Bretonimia