sábado, 30 de enero de 2010

Un Fragmento...

A Mauro se le contorsionaron las tripas y el corazón le palpitaba muy desenfrenado. No podía creer lo que esta oyendo.
Roberto le contó todo, <
>. Además le echo en cara a Mauro de no haber ido antes a su casa; <>.
Mauro se sintió un tonto; <<¿Cómo que estaba descompuesto? ¿Cómo que no servia? ¿Qué además ni gasolina tenia?>> para Mauro esas preguntas se quedaron el resto de la noche grabadas en su memoria, no se explicaba entonces, ¿Cómo es que el carro había arrancado?.

Era imposible de creer, <<¿Qué era lo que estaba pasando?>>, Mauro contuvo la respiración, parecía caer ante gran sorpresa, en un vació interminable de oscuridad perturbarte. Pero la voz de Roberto, que seguía hablando de como se le había descompuesto el carro, le hizo mantener los pies y cabeza sobre la tierra. Sentía que era un sueño, sabía que esto no era verdad. <
> se decía mientras trataba de jalar aire y más aire. No parecía que fuera real eso. <> se repetía Mauro una y otra, no podía concebirlo que esto era verdad, Roberto por su parte hablando y Mauro apunto de salir corriendo por la puerta y encender el carro para ver que si funcionaba y que la flecha marcaba la gasolina llena.
Mauro trato de pensar que era un sueño, pero sabia que era Viernes veintitrés de Mayo; que no era un sueño, que era el aniversario de su noviazgo, era verdad, Roberto decía la verdad: “Esta descompuesto hace una semana”. Mauro se agarro del mármol del lavabo y miró con interés la plática de Roberto y trato de no desfallecer. Era increíble aún.
-...Pero no he podido llevarlo con el mecánico, no he tenido tiempo. Pero estoy pensando en compararme otro carro.
Dijo Roberto y miró que a Muro le pasaba algo.
-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal Mauro?.
Mauro trago un amargo sabor de saliva y sintió su estomago revuelto.
-No, solo estoy un poco mareado.
-Por eso te viniste a mojarte la cara ¿verdad?.
-Si, quería refrescarme.
Roberto lo miró insistentemente; como si quisiera descifrar algo más, pero Mauro solo se limito a mojarse de nuevo la cara y secársela. Roberto sabía que Mauro le escondía algo más. Lo conocía lo suficiente mente bien, como para saber que Mauro tenia algo o algo le preocupaba. <
> se dijo Roberto tratando de descifrar, pero fue interrumpido por la llegada de otros dos señores y Mauro le dijo a su amigo:
-Te esperamos en la mesa.

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Inferno // Dan Brown

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